Del amor, la amistad y otras incongruencias humanas

Hola a todos. En esta entrega “semestral” (porque ya tiene rato que no publico algo) voy a hablar de la experiencia que he tenido tratando de establecer una relación de pareja con alguien y que por más que trato de hacer las cosas “como se supone que se deben de hacer”, nunca salen bien. En fin, cada día estoy más convencido de que mi Asperger me ayuda a que mi mente no esté nublada, pero el sacrificio por tal privilegio es el “no encajar” con los demás.

En fin, en algún momento en días pasados estuve comentando con mis compañeros de trabajo el porqué súbitamente me interesa encontrar una pareja. Los que me conocen saben que eso es como si los políticos se volvieran honestos, algo que no esperaron que pudiera pasar durante sus vidas, pero sí, es verdad, mi interés hacia las relaciones de pareja se ha “despertado” últimamente y la explicación más fácil es que simplemente es el orden natural de las cosas, que cuando uno ya tiene tiempo relacionándose con otras personas en distintos ámbitos, como el escolar o el laboral, uno empiece a hacer “conexiones” con esas personas y se formen lazos de compañerismo y en algunos casos de amistad. Eso a su vez ocasiona que uno empiece a sentir que el mundo está avanzando muy rápido, la gente va y viene, hacen su vida, etc. y uno siente que se está quedando atrás.

Algunos dirán que a mi edad yo ya debería haber desarrollado todo eso desde hace tiempo, pero la realidad es que el pequeño mundo que creé a mi alrededor para protegerme de los demás durante años, me mantuvo alejado de las relaciones con otras personas. Siempre preferí estar sólo, dibujando edificios o ciudades imaginarias, viendo la televisión, jugando videojuegos, o haciendo cualquier cosa en la computadora, que salir con gente que la verdad ni siquiera me llevaba bien con ellos y algunos hasta me hacían la vida imposible. Este mundo cumplía con mantener la poca cordura que podía tener en mi vida, y yo me sentía a gusto en él. Poco a poco tuve que irlo abriendo al exterior, en especial durante mis años en la preparatoria, porque ya era casi imposible no tener que tratar con los demás en un mundo cada vez más “conectado”.

Precisamente la facilidad de entablar conversaciones con otras personas sin tener que estar físicamente frente a ellas fue lo que poco a poco me dio la habilidad de formar lazos con otras personas. Al principio traté de acercarme a otros en la escuela, como sería lo normal, pero en verdad todavía no tenía las herramientas para hacerlo de una forma que no fuera incómoda para mí ni para los demás, y mejor decidí hacerlo por Internet. Un día, por el año 2001, en un foro de The Offspring (uno de mis grupos musicales favoritos y que según este año, por fin, vienen a México a presentarse en el “Knotfest”), empecé a tratar de hablar con los demás aunque con algunas dificultades por ser en inglés, pero al menos me defendía. De ahí me pasé al “chat” del mismo sitio en Internet, en donde las conversaciones son “en tiempo real” como en la mensajería instantánea, y empecé a platicar con los que regularmente estaban ahí. Conocí a personas muy interesantes, entre ellas a Matt (Matthew), un chico que vivía en Los Ángeles y que justo tenía los mismos gustos que yo (computadoras, videojuegos, Los Simpson, obviamente The Offspring, etc.) y la misma edad. Con él hice una conexión inmediata debido a que prácticamente enfrentábamos las mismas situaciones en nuestras escuelas y con nuestras familias y era como si lo conociera físicamente, a tal grado de que mejor nuestras conversaciones ya eran más directas por medio del Yahoo Messenger, aunque de vez en cuando seguíamos visitando el “chat” para platicar con otros.

Matt me contaba todo, y yo también, y de vez en cuando intercambiábamos artículos de nuestros respectivos países. Él me “quemaba” discos que le gustaban y me los mandaba por correo, y yo le pasaba postales de México (a él le gusta coleccionar cosas, en especial postales) y mis intentos por adelantarme a la revolución de los portales de música por Internet con un software que yo desarrollé con toda la biografía y discografía de The Offspring, y hasta con videos y canciones del grupo. (Sí, lo sé, suena cursi pero en aquel entonces teníamos 15 años). Yo lo consideré mi mejor (más bien el único verdadero) amigo, y así fue durante unos años hasta que ambos entramos a la universidad y ya casi no coincidíamos en las horas para conectarnos y poder platicar. Le perdí el rastro en 2005 y apenas el año pasado lo “reencontré” en Facebook. Ahora las redes sociales hacen que estemos al tanto de lo que pasa en nuestras vidas sin tener que estar conectados todo el tiempo, aunque si extraño las pláticas que tenía con él pero las diferencias de horarios y el estilo de vida tan diferente que tenemos ahora hacen casi imposible que lo hagamos. Al menos me dio gusto saber que todo lo que le mandé aun lo conserva, incluso después de más de 10 años, así como yo guardo lo que él alguna vez me envió. De vez en cuando nos escribimos cosas en nuestros respectivos “muros”, y al menos eso me da la confianza de que está bien y “cerca” de alguna manera.

El haber conocido a Matt, y mi experiencia con Internet, fue haciendo que poco a poco entablara más relaciones con otras personas en línea, en especial en un foro del videojuego “Grand Theft Auto”, otro de mis preferidos. A tal grado que el grueso de mis “conocidos” eran personas que viven en otros países y que jamás he visto en persona, pero me llevaba muy bien con ellos e incluso mejor que con las personas que sí conozco personalmente. Esto también me fue dando herramientas para poder hacer mejores conexiones con la gente que conocía en la escuela o en el trabajo y “abrirme” un poco más. Desgraciadamente nada de esto me preparó para el grueso de las decepciones que iba a tener con bastantes personas en el futuro.

Algo que alguien como yo no entendía era el porqué las personas pueden decirte un día “eres mi amigo” y un tiempo después ni siquiera te quieren decir la hora. No se me hacía lógico el porqué si uno da tiempo, disposición, apoyo, etc. de forma incondicional, no debe esperar que sea recíproco. Conocí muchas personas, ya en mi día a día, que llegué a considerar casi como hermanos y que al final me terminaron clavando el cuchillo por la espalda. Al paso de los años aprendí que uno no debe esperar nada de absolutamente nadie, que no quiere decir que me vuelva un ogro que ya no quiere estar con nadie, pero tampoco voy a seguir siendo la persona extremadamente atenta e ingenua que era antes. Ahora me ha funcionado “dosificar” mis buenas intenciones y actitudes con las personas en la medida de su reciprocidad. Esperar nada y no darlo todo al principio y de ahí, sobre la marcha, ir cambiando. Me duele no poder ser “yo” al 100% con las personas, pero si algo me ha enseñado el Asperger últimamente, es que en este mundo de máscaras uno no puede darse el lujo de andar sin una puesta, y ahí es donde vamos al siguiente punto.

Al paso de los años, y de conocer personas y más o menos de cómo relacionarme con ellas, finalmente comencé a ser testigo de los cambios en las vidas de los demás: de las bodas, los viajes, las fiestas, los hijos, etc. que prácticamente todos los días aparecen en Facebook. Poco a poco me fue entrando “la cosquilla” de cómo sería tener el apoyo de alguien y compartir cosas, gustos y pasatiempos juntos, y creo que ahí fue donde cometí un error al intentar hacer eso con el que consideraba mi mejor amigo en aquel entonces. Mi inexperiencia en esas cuestiones provocaron codependencia y muchas situaciones que se salieron de control cuando no debió ser así, y finalmente comprendí que lo mejor es buscar a alguien que quiera compartir su vida conmigo, y ya escalarlo al grado de una relación de pareja, de amor, de objetivos compartidos, no sólo los gustos y pasatiempos.

Mi interés por encontrar a una pareja me llevó a tres situaciones que han sido muy desagradables.

La primera fue con una chica que veía todos los días en el metro y me llamó la atención porque tenía muy buen gusto en su apariencia y se veía que se interesaba en cosas no muy comunes en esta sociedad (cuando la vi por primera vez, estaba leyendo “Scientific American”, una revista de ciencia en inglés). Se me hizo linda, inteligente y con buenos temas de conversación, algo indispensable para mí que me gusta mucho platicar con las personas, y más con las que se interesan por temas de ciencia, computadoras, tecnología y cosas afines. En aquel entonces pensé que sería la única vez que la vería, pero un par de semanas después la volví a ver, radiante como la última vez, y en mi cabeza surgió la idea de que si la volvía a ver, tenía que quitarme el miedo y hablarle para tratar de invitarla a salir, algo que nunca había hecho en mi vida y que tenía que preparar meticulosamente pero para mi mala suerte al día siguiente la encontré otra vez. Me había hecho la promesa de hablarle así que, después de titubear en el camino saliendo del metro (porque resulta que se bajaba en la misma estación donde yo me bajo), agarré valor y la saludé. Fue una buena señal que no me ignorara y que incluso sonriera un poco y me saludara de regreso, pero al momento de decirle que se me hacía linda y que si quería ir a tomar un café conmigo, sólo me dio las gracias por el cumplido y me dijo en forma un poco cortante que tenía pareja. Y se fue. Puedo entender que efectivamente tuviera pareja, o que no quería salir conmigo, pero el hecho de que un par de veces después en el metro me vio y hasta se cambió de vagón o se echaba a correr, y que ya al final ni siquiera la he vuelto a ver, me dicen que de plano o se espantó o soy más desagradable que los trogloditas que luego andan en ese medio de transporte. Desgraciadamente las experiencias posteriores prácticamente me han confirmado lo segundo.

Después de comentarles a los de la oficina, me sugirieron que utilizara una aplicación para celular que se llama “Tinder” y, pues, la experiencia ya había comentado en una entrada anterior que fue un rotundo fracaso y terminé desinstalando la mentada “app”.

Unos días después le comenté sobre esta situación a un amigo, que incluso considero como hermano pero me ha decepcionado últimamente (de lo cual hablaré un poco más adelante), y me indicó que él conocía a una chava, en el mismo lugar donde hacemos ejercicio, que se le hacía que podría ser afín a mí. Me habló un poco sobre ella, aunque sí me hizo hincapié de que “era un poco rara”. Finalmente eso no me importaba tanto, ya que yo no soy precisamente un caso de estudio de la “normalidad humana” y no me podía poner muy exigente, así que le pedí que me la presentara y así fue. Ese día nos vimos muy brevemente por una pésima planeación pero al menos la chica me pasó su teléfono y quedamos en escribirnos y en vernos otro día. Una semana después fuimos a comer a un Pizza Hut en el Centro Histórico y ahí estuvimos platicando. En ese momento pensé que habíamos hecho una conexión porque ella no dejaba de mirarme y sonrojarse cuando me daba cuenta que me miraba y se reía de todas mis tonterías. Después de comer estuvimos dando vueltas, platicando y haciendo más tonterías.

Debo admitir que tenía bastante tiempo que no me había sentido tan bien con una persona, pero el gusto me duró poco desgraciadamente. A pesar de que nos la pasamos de lujo e incluso conocí a su mamá cuando la fui a dejar a su casa, y estuvimos platicando brevemente, no la volví a ver. Traté de invitarla a salir nuevamente pero por alguna u otra razón, a la mera hora me cancelaba. Ella me había hablado por teléfono unos días después de nuestra primera y única salida diciéndome que se había sentido muy bien conmigo y nunca entendí porque súbitamente me ignoraba y cancelaba nuestras citas. La última vez incluso yo puse todo mi empeño para que pudiéramos salir el día, la hora y bajo las condiciones que ella quería y aun así, apenas 2 horas antes de cuando se suponía que nos íbamos a reunir, me avisó que no podía. Y así, cansado de todo, decidí dejar de hablarle. La bloqueé en mi celular y hasta 3 días después intentó llamarme un par de veces, pero aun a sabiendas de mi rutina (que la mayoría de los que me conocen saben que soy amante de la rutina) y de tener el conocimiento exacto de cuándo y cómo me podía encontrar en persona para tratar de resolver la situación, no la volví a ver hasta casi dos meses después y se limitó a un “hola” y a irse inmediatamente antes de que yo le pudiera decir algo. Vaya que es bastante rara, pero eso no le quitó que me doliera lo que hizo, y a pesar de ubicarme perfectamente en la miseria existencial que rodea mi vida adulta, no se compara con lo que pasó en el tercer caso.

Dicen que la tercera es la vencida, pero en mi caso podría llegar a la centésima y creo que no cambiaría nada. A los pocos días del fiasco que acabo de describir, le platiqué al respecto a una amiga del trabajo que conozco casi desde que empecé a trabajar ahí (hace 6 años). Me llevaba muy bien con ella y platicábamos de muchas cosas de nuestras vidas y por eso me sentí con la confianza de hablarle sobre esto. Mis compañeros de oficina me sugirieron incontables veces que saliera con ella, ya que ya nos conocíamos y nos llevábamos muy bien, pero mi pensamiento empírico Aspergiano me decía claramente que eso no era una decisión muy sabia. Salir o tratar de salir con alguien con quien tienes contacto que probablemente no puedas evitar (como en este caso, el trabajo) no es una muy buena idea. Si las cosas salen mal, se pueden dar situaciones muy incómodas o de plano llegar a confrontaciones que afectarían gravemente el ambiente laboral, y por eso tenía perfectamente claro que no podía intentar nada con ella, por mucho que yo quisiera. Algunos dirán que soy un pendejo, pero al final la historia me dio la razón.

Hace un par de meses, mi amiga del trabajo me platicó que estaba pensando en cambiarse de trabajo. Había pedido un aumento de sueldo que era muy dudoso que se lo fueran a otorgar y por eso ya andaba buscando pastos más verdes en otras empresas con las que ha tenido contacto dentro del mismo trabajo, y para su buena suerte, le había salido una muy buena oferta en una de ellas. Decidió entrar ahí y su salida de la empresa donde estábamos ya era segura. Cuando mis compañeros de trabajo se enteraron, me dijeron que no dejara perder la oportunidad de intentar hacerle saber lo que sentía a mi amiga y tal vez algo bueno podría salir de eso. Al acercarse la fecha y, finalmente, pensar que no habría nada qué perder, le sugerí que fuéramos a comer. Estuvimos platicando un rato hasta que traje el tema de lo que a ella le gustaría en una relación de pareja. Todo lo que me dijo no sonaba descabellado para mi, al contrario, se me hacía que podría ser lo ideal. Inmediatamente le pregunté, y haciéndole énfasis en mis excentricidades, si ella saldría con alguien como yo. En ese momento sólo se limitó a contestarme “depende”, y ya, hasta ahí. Era una respuesta bastante neutral y la consideré como un “veremos”, y no siento que haya sido tan directa pero finalmente el que tiene Asperger soy yo y los neurotípicos se hacen bolas solos.

Días después todo seguía normal, aparentemente. Pensé que sería buena idea tratar de hacer que esa “semilla” germinara un poco más y decidí invitarla al cine. Hace unos años ella me había sugerido ir al ver la película de “Avengers: La era de Ultrón”, que por azares del destino nunca pudimos ir a ver, así que pensé que sería prudente invitarla a ver la de “Civil War” del Capitán América. Ella aceptó y nos quedamos de ver un viernes, precisamente después de unas entrevistas que había tenido en su nuevo trabajo. Vimos la película, platicamos un rato y todo salió bien. La acompañe al metro de su casa y quedamos en salir más seguido. Aparentemente todo había salido bien pero, nuevamente, el destino tenía otros planes.

Dándole continuidad a este asunto, decidí invitarla a comer. En su nuevo trabajo ya no iba a tener tanta disponibilidad así que le comenté que cuando ella pudiera que me avisara y ese día íbamos a comer. A partir de ese momento ella empezó a ignorarme a tal grado que se tardó una semana en contestar. Cuando finalmente me contestó, me dijo que la disculpara porque había estado muy ocupada. Yo siempre siendo el ingenuo que le cree todo a todo mundo, supuse que era razonable puesto que acababa de iniciar. Le comenté que no había problema y ya le dije que cuando ella tuviera tiempo estaba perfecto. Así pasó otra semana hasta que nuevamente me escribió, diciéndome que no podía ir a comer conmigo y le respondí que no había problema. A los pocos minutos mandó otro mensaje diciéndome que “le diera tiempo y espacio” porque se tenía que concentrar en su trabajo y que no sabía si sentirse “ofendida o halagada” por la pregunta que le había hecho el día que fuimos a comer (lo de que si ella saldría con alguien como yo). Se me hizo un nudo en la garganta (de hecho al escribir esto se me volvió a hacer) y no tuve más que responderle que no había sido mi intención incomodarla y que me disculpara. Y hasta ahí ha quedado el asunto hasta ahora.

La verdad no sé ni qué pensar. No soy una mala persona, soy responsable, tengo un buen trabajo y gano buen dinero. Soy amable, generoso, educado y espléndido. Tengo mi casa propia, mantengo y cuido a mi mamá enferma y trato de ver lo más posible a mi papá, todo por ser un buen hijo para ellos y no estar ausente como mis hermanos. ¿Qué demonios estoy haciendo mal? Ya ni siquiera estoy tan gordo como antes y aun así parece que tengo pintado un “no salgan con este tipo” pintado en algún lado que no he visto.

Admito que mis gustos siguen siendo prácticamente los mismos de hace 10 años, pero no por mí, si no porque mis gustos van siendo moldeados por la gente que me rodea principalmente, y si casi no me relaciono con otros (no porque “no tenga amigos” si no porque casi no salgo con ellos), pues lo que me gusta ahora termina siendo relacionado con, o una evolución de, los gustos que tenía desde antes y eso no creo que sea algo malo, ¿o sí?

El otro día finalmente acepté que Hitler (si, el que causó el Holocausto, la segunda guerra mundial, etc.) era todavía más deseable para las mujeres que yo. Él tuvo una esposa que, si nos basamos en la historia “oficial”, decidió estar con él efectivamente hasta que la muerte los separó. No sé si habrá sido el uniforme diseñado por Hugo Boss, el poder, el dinero, o el bigote de Charles Chaplin, pero algo tenía que a pesar del genocidio y la guerra, hubo al menos una mujer que decidió quitarse la vida con él para no abandonarlo.

Una relación de pareja no era lo único que tenía Hitler. Él también llegó a tener amigos. Amigos muy leales que, literal, también estuvieron dispuestos a morir por él. Algo que ya quisiera tener yo, por que ni siquiera eso tengo. A pesar de toda la gente que me rodea y que de vez en cuando llegamos a salir o a convivir, en verdad no confiaría en que alguno de ellos llegara a dar su vida por mi, pero al contrario, yo siempre he sido muy leal a la gente, a tal grado que ha sido contraproducente.

Retomemos el caso de mi “hermano”. Es un chavo que a pesar de que hay una diferencia de edad considerable (él es 8 años menor que yo), desde que lo conozco nos hemos llevado muy bien. Sin embargo, tiene unos hábitos o actitudes que a mi no me gustan del todo, y que por más que he tratado de ignorar (peleando contra toda lógica y mi pensamiento Aspergiano, lo cual no es muy fácil), siempre he atribuido a su clara inmadurez en muchos aspectos, por lo mismo de que es muy joven y todavía le gusta el “desmadre”. Hasta hace unos días era algo que nos permitía a ambos mantener nuestra relación de amistad, porque además mis excentricidades a él no le causaban ningún problema, y siempre me brindó apoyo en las rutinas de ejercicios y motivación para echarle ganas, entre otras cosas, y por eso lo considero como parte de mi familia. Desgraciadamente, mi familia es todo menos confiable y creo que en este caso “se le pegó” a mi amigo. Sin entrar en muchos detalles que él mismo tendría que darse cuenta que no son lo ideal (le he dado indirectas pero no funcionan, o no quiere hacer caso), simplemente diría que su actuar es muy incoherente. Él quiere tener una relación estable con una chava, pero esa relación empezó gracias a la inestabilidad de otra relación que tenía antes, y si algo me ha enseñado la vida es que las cosas que empiezan mal normalmente no acaban bien. En otros aspectos, por ejemplo, él me dice que es muy responsable, y sí admito que suena que es muy responsable en su trabajo, pero las “mañas” de sus compañeros mediocres (son sindicalizados, y digamos que al tener la vida “resuelta” ya no se preocupan mucho por hacer su trabajo bien, o hacerlo del todo) se le están pegando. Se va de fiesta y a emborracharse con ellos, y a pesar de que él me dice que lo hace por “convivir”, yo he visto que le está gustando y eso no está bien. En algún momento le comenté que no estaba bien, pero no me hizo caso y ha empeorado últimamente. Le reconozco que es muy constante en muchas cosas, pero me he dado cuenta que sólo es constante en las cosas que le convienen.

A principio de año me hizo inscribirme en un curso de francés porque él lo estaba estudiando pero tuvo que dejarlo por cuestiones de una maestría que quería estudiar, y al retomarlo desde el principio me comentó que si no me interesaba acompañarlo. Le dije que sí porque en algún momento me gustaría irme a Canadá y mis posibilidades allá aumentan considerablemente si sé hablar francés. Así que empezamos el curso y el primer nivel lo completamos sin mayores complicaciones. A partir de ese momento, sin embargo, debí haberme dado cuenta de que él estaba cambiando su posición respecto a seguir tomando el curso. A la hora de reinscribirnos, él me “bromeó” que ya no se iba a reinscribir a pesar de haberme prometido que lo iba a hacer. Mi pensamiento Aspergiano en ese momento se disparó, como siempre lo ha hecho, pero mi parte “experta” en las incongruencias humanas lo identificó como una broma y supuestamente eso había sido. Se terminó reinscribiendo pero, hoy en día, creo que debí escuchar a la parte Aspergiana. El problema es que precisamente, cuando se padece Asperger, es muy difícil saber cuándo lo lógico y evidente es lo correcto, y cuando algo “parece” de una forma pero en realidad es otra.

El sábado pasado en la noche me escribió que se iba a ir a una fiesta. Le comenté que ya había faltado la clase anterior y pregunté si iba a faltar otra vez. La última vez faltó porque estuvo con su novia, se desveló y se quedó dormido (la clase es el domingo a las 8 AM). Él me responde que no iba a faltar, que llevaba sus cosas para la clase y que aunque fuera “en vivo” (o sea, que no durmiera la noche anterior), ahí iba a estar. Yo no le creí y le comenté que si iba a estar saliendo y desvelándose los sábados que mejor no le hiciera al cuento y dejara de ir a la clase, y que además ni iba a poner atención. Él me dijo que iba a ir y ya. Al otro día la verdad ni quería verlo, seguramente no iba a ir a la clase o nada más se iba a estar durmiendo, así que en lugar de irme directo a la escuela mejor me fui a desayunar, en primera para calmarme el coraje de la noche anterior, y en segunda, para al menos sentirme bien. Una vez desayunado, pasé a comprar unas donas para todos mis compañeros de clase y llegué una hora retrasado a la misma. Me sorprendí de ver a mi amigo ahí sentado, pero claramente desvelado y que, efectivamente, traía puesta la misma ropa del día anterior.

La primera mitad de la clase se desarrolló sin contratiempos, pero al terminar el receso mi amigo me comenta que ya se iba porque estaba muy cansado. Ya no me quedó más que despedirme de él, pero en ese momento supe que no volvería a ir a clase. Un par de días después me comenta que ya le “estaba dando flojera”. Yo estaba molesto con él pero finalmente le dije que si eso lo hacía feliz (el “desmadre” en lugar de ir a la clase) pues que yo no me podía oponer ni lo podía obligar. Sé que no es lo correcto, porque yo siempre he sido una persona que procura el bien de los demás, pero finalmente eso me trajo problemas con otros amigos anteriormente y lo mejor es, como la canción de The Beatles, “dejarlos ser”.

 

 

Al final del día sé que no es lo ideal, pero cada vez veo más cercana la posibilidad de morir sólo y lo mejor es llevarse la fiesta tranquila con los demás. Si ellos se quieren autodestruir, ya no debe de ser mi problema. Si no quieren salir conmigo, tampoco es mi problema, ellos se lo pierden. Lo único que se me hace mala onda es que pretendan que todo siga como si nada después de eso, y lo peor es que no me queda de otra. Duele, y duele mucho.

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2 comentarios sobre “Del amor, la amistad y otras incongruencias humanas

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  1. Buen día
    Es curioso como encuentras las cosas, de casualidad buscaba el capítulo de los Simpson cuando Bart pone Kwyjibo y pensé que este blog era de descarga de capítulos, pero no lo es y de curioso me quede leyendo tu blog, espero me perdones y me dejes darte unas opiniones acerca de tu experiencia.
    Bueno antes de cualquier cosa quisiera ofrecerte una disculpa por adelantado ya que no es mi intención juzgarte ni mucho menos burlarme de tus vivencias al contrario si algo de lo que escribo te puede ayudar seria genial ya que viví algo parecido hace muchos años
    Pienso que eres una gran persona pero lo que no te ayuda es que eres muy duro contigo mismo, no te permites salir más allá de tu zona de confort, lo sé es difícil pero cuando sales veras que hay más posibilidades que quedarte ahí, temes conocer gente nueva me refiero a las chicas, por eso en tus filtros de búsqueda en Tinder (app que se me hace de lo más estúpida) buscas pareja queriendo no encontrarla por todas las negativas que pones. De entrada no hay mujer perfecta no existe, si podrías encontrar mujeres con los mismo gustos pero jamás una idéntica a ti, eso sería de lo más aburrido no lo cress. Me parece que debes permitirte conocer toda clase de chicas solo así comprenderás que tipo de mujer te gusta, y que si les gusta ir de fiesta y que si las drogas al final del día no es tu problema es de ellas no lo cress. Pues en cuanto a tu caso de tu amiga del trabajo que mencionas pues la verdad yo no hubiera ido con intenciones más allá de la amistad. Más vale tener una amiga buena onda con quien platicar que perderla, pero date cuenta de algo que aprendiste una valiosa lección.
    En el caso de las chicas con quien saliste, pues no es tu culpa que estén locas así son jajaja . Y no debes de pensar ni sentir mal porque no les gustes es el problema de ellas, la loca del metro pues que mal porque no se da la oportunidad de conocerte el hecho que tenga novio no significa que tú vas hacer algo al respecto al contrario y mira que no vez algo bueno, lo intentaste y por eso aprendiste algo, y eso aprendizaje lo convertiste en algo malo cosa que no debería der ser.
    Con la que te presento tu amigo pues no tienes nada de malo es ella quien se lo pierde y así va ser muchas veces y yo quisiera compartirte una experiencia ya que mi caso es similar al tuyo pensaba que no existía chica para mí y que me iban a comer los gatos :v , pero un buen amigo mío me dijo un día que viera a mi alrededor y siempre hay alguien que te observa, valla que si al final del día deje todas las etiquetas que yo mismo me puse y todos los comportamientos que no me hacían ver más allá y conocí al amor de mi vida y hoy en día tengo 8 años casado con ella.
    Las amistades suelen ser las mejores cosas de la vida, solo que a veces las personas viven diferentes tipos de vida, no cuadran nuestros tiempos pero siempre va a estar ahí. Yo tengo amigos de muchos años y nos seguimos llevando muy bien, porque te cuento esto pues es fácil porque creo que el caso de tu amigo de francés puedes seguir llevándote bien, no necesitas ser tan extremista ni dejarle de hablar, ni pensar que te dio la puñalada ni nada de eso porque esas cosas no están pasando, tu solo creas esos pensamientos. Si él no quiere ir al francés que no valla al final del día es su dinero y su tiempo. Tampoco puedes cambiar a las personas si el quiere irse de fiesta cada sábado pues allá él es su vida no la tuya.
    En caso de que ya lo hiciste (dejarle de hablar ) pues piénsalo bien, yo lo que haría es volver hablar y buscarlo, piensa bien en lo bueno de las personas que has conocido y deja de creerle a lo negativo de tu cabeza porque a veces los enojos y cosas que nosotros mismos nos inventamos nos hacen perder buenos amigos, amigas, familiares parejas y personas que valen mucho la pena, Si te cress que no vale la pena está bien, continua con tu vida pero aprende de esos errores o en caso de tú quieras volver hablarles te apuesto a que le dará gusto saber de ti y eso no lo vas a saber hasta que intentes las cosas.
    Saludos

  2. Hola, qué tal. Antes que nada disculpa el retraso. Apenas tuve vacaciones y me estoy dando un tiempo de resolver pendientes, entre ellos el de checar y mantener mi blog. No es necesario que te disculpes, al contrario, tu comentario es muy válido.

    La relación con mi amigo no ha sido muy diferente, al contrario, le sigo hablando normal y todo, el único cambio es que ahora tiene novia y pasa más tiempo con ella pero de vez en cuando salimos a comer así que no está tan mal, aunque si me gustaría que pudiéramos hacer más cosas pero supongo que debo estar agradecido por lo poco que nos vemos.

    En cuanto a las chicas, tienes razón en cuanto a que sería muy aburrido buscar a alguien idéntica a mi, pero vaya, al menos me sentiría cómodo y estaría en un terreno familiar. No sé si has leído otras publicaciones anteriores, pero tengo síndrome de Asperger y es un poco difícil para mí adaptarme a cosas con las que no estoy familiarizado. Además de eso, hay cosas que en verdad no me gustan y no me van a gustar nunca, como la música de banda o esas cosas, y ciertamente no me gustaría compartir mi vida con alguien que le gusten esas cosas. Siento que por muy tolerante que sea, eventualmente mi límite será excedido y no lo soportaría más.

    Justo ahora hay una chica que es amiga de la novia de un amigo que no sé porqué me habla. Parece buena onda y simpática pero la verdad no siento ninguna química con ella, ni siquiera como para tener una amistad más seria. Ni siquiera considero que sus gustos sean acordes a los míos y eso es un problema. Cada vez que nos vemos, la plática se concentra en su familia y en sus mascotas. Ni siquiera he podido saber más sobre ella porque siempre se distorsiona la plática a esos ámbitos, y la verdad no me interesa. La familia y las mascotas son buenos temas de conversación pero no deben ser los únicos.

    En fin, he aprendido a reconocer que todas estas cuestiones son un problema en un mundo como el nuestro, pero la verdad poco o nada puedo hacer al respecto. He superado muchas deficiencias del Asperger pero hay otras que es muy difícil superar, empezando por la sustracción de lógica que se tendría que aplicar a las acciones para superarlas, como por ejemplo, que me guste bailar cuando no me siento a gusto, siendo que se supone que uno baila cuando se siente a gusto, ¿o no? Así de ilógico es el mundo en el que vivimos.

    Agradezco nuevamente tu comentario y espero que sigas visitando mi blog. Saludos y felices fiestas.

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