Cuando el cerebro te condena

Hola a todos. Ya tiene mucho rato que no escribo nada en este espacio, a pesar de que tengo un par de artículos que no he publicado por distintas razones, uno porque el tema ya no es relevante y el otro porque, en el tiempo que me he tardado en redactarlo, su razón de ser ya tiene una explicación parcial.

Desde la última vez que publiqué algo en este espacio y a la fecha, su servidor, en ausencia de amistades confiables y sinceras, se ha dedicado a aumentar su colección de Playmobil (de la cual hablé hace casi 6 años) a un nivel que ya ameritaba hacer algo con ellos, como montar exposiciones con otras personas igual de “enfermas” que yo. De diciembre de 2013 a la fecha conocí a varias personas que pensé que por tener intereses afines a los míos nos íbamos a llevar bien, y aunque fue así momentáneamente y que incluso participé en 4 exposiciones (en una de las cuáles construí una ciudad de dimensiones nunca vistas en México: 9×5 metros de tamaño y donde el 70% de las piezas en exhibición son de mi propiedad), al final pasó lo que siempre ha pasado: hubo malentendidos por ahí y todo se fue al carajo. Desgraciadamente me di cuenta, como muchas veces, que no tengo el apoyo de nadie, y es mejor estar sólo que mal acompañado.

Obviamente me sentí muy mal, y de hecho me he sentido fatal desde entonces. No sólo porque mis compañeros de vicio juguetero no dan un carajo por mí, sino porque parece ser que una gran parte de las personas que me rodean tampoco recibirían una bala por mí, a pesar de que yo estaría dispuesto a hacerlo por ellos. ¿Por qué hay tanto desbalance e incongruencias en las pocas relaciones personales significativas de mi vida? ¿Por qué no cuadro con la gente y me siento como un extraterrestre en este planeta? Esas dos preguntas han plagado mi existencia desde mi niñez y nunca estuve cerca de encontrarles respuesta… hasta ahora.

Han sido 31 largos años de existencia en este mundo. 31 años de agonía donde todo tipo de situaciones incómodas se han presentado en mi vida. 31 años de ver como gente que supuestamente iba a estar conmigo para siempre eventualmente terminaron dándome la espalda, e incluso en algunos casos, clavándome la puñalada de la traición. Durante 23 de esos 31 años pensé todo el tiempo que la razón por la que soy como soy estuvo ligada enteramente con el divorcio de mis padres. Cada vez que recordaba ese incómodo episodio de mi vida, traté de analizar una y otra vez qué es lo que “murió” en mí ese día que no me ha dejado vivir plenamente desde entonces. Sin embargo, siempre he tenido la convicción de que el destino no puede ganarme tan fácil y por eso sigo aquí, por mi lucha eterna contra darme por vencido, contra darle gusto a un destino del que parece que no hay escapatoria pero no por eso me iba a retirar sin darle batalla. No señor. Como dijo alguna vez Charlton Heston (claro, fue relativo a las armas, ya que el tipo en su senectud estaba loco por ellas, pero en este caso la frase aplica), tendrán que quitarme la vida “de mis frías manos muertas”.

Pero entonces, ¿qué es lo que me hace ser como soy? Resulta que después de consultar el “meme” de Plaza Sésamo que viene a continuación, y al leer los comentarios en esa página, me llamó la atención lo que los participantes decían sobre el Síndrome de Asperger.

Desórdenes Mentales de Personajes de Plaza Sésamo
Desórdenes Mentales de Personajes de Plaza Sésamo
Fuente: http://9gag.com/gag/a4L7eYm?ref=fbp

Pues resulta que me puse a investigar al respecto porque me sentía identificado con varias de las características descritas por los usuarios, y al final llegué a una conclusión después de leer el siguiente fragmento de este artículo:

…es un trastorno que se caracteriza porque el paciente manifiesta intereses limitados o una preocupación inusual y obsesiva con un objeto o un tema en particular, llegando a excluir otras actividades y temas de conversación. Las personas que lo padecen suelen tener una inteligencia normal o ligeramente por encima de la media, pero muestran rutinas o rituales repetitivos, así como una tendencia a hablar de manera demasiado formal o monótona y a interpretar figuras retóricas e ironías de manera literal. A veces su lenguaje corporal es inexistente. También exhiben un comportamiento social y emocionalmente inadecuado y se muestran incapaces de interactuar exitosamente con los demás. La torpeza física y la ausencia de empatía hacia los demás son otros rasgos característicos de la enfermedad, que se suele diagnosticar en edad escolar.

Y esa conclusión, y los que me conocen no me dejarán mentir, es que seguramente padezco de ese síndrome. Mientras más investigaba, más me identificaba con los síntomas de la enfermedad:

HABILIDADES SOCIALES EMOCIONALES:

Se relaciona mejor con adultos que con los niños de su misma edad.
No disfruta normalmente del contacto social.
Tiene problemas al jugar con otros niños.
Quiere imponer sus propias reglas al jugar con sus pares.
No entiende las reglas implícitas del juego.
Quiere ganar siempre cuando juega.
Le cuesta salir de casa.
Prefiere jugar sólo.
El colegio es una fuente de conflictos con los compañeros.

No se interesa por practicar deportes en equipo.
Es fácil objeto de burla y/o abusos por parte de sus compañeros, que suelen negar a incluirlo en sus equipos. (Nota de su servidor: Esto me afectó prácticamente toda mi vida escolar.)
Dificultad para participar en deportes competitivos.
Cuando quiere algo, lo quiere inmediatamente.
Tiene dificultad para entender las intenciones de los demás.

Le cuesta identificar sus sentimientos y tiene reacciones emocionales desproporcionadas.
Llora fácilmente por pequeños motivos. (Nota de su servidor: Esto lo hice hasta finales de la preparatoria.)
Cuando disfruta suele excitarse: saltar, gritar y hacer palmas. (Nota de su servidor: Esto lo hice hasta secundaria.)
Tiene más rabietas de lo normal para su edad cuando no consigue algo.
Le falta empatía: entender intuitivamente los sentimientos de otra persona.
Puede realizar comentarios ofensivos para otras personas sin darse cuenta, por ejemplo: “que gordo”.
No entiende los niveles apropiados de expresión emocional según las diferentes personas y situaciones:
puede besar a un desconocido, saltar en una iglesia, etc.
No tiene malicia y es sincero.
Es inocente socialmente, no sabe como actuar en una situación. A veces su conducta es inapropiada y puede parecer desafiante.

HABILIDADES DE COMUNICACIÓN:

No suele mirarte a los ojos cuando te habla.

No entiende las ironías (A ti no te gustan los helados), los dobles sentidos, ni los sarcasmos. (Nota de su servidor: Esto ya lo superé pero me costó mucho trabajo comprenderlo.)
Habla en un tono alto y peculiar: como si fuera extranjero, cantarín o monótono como un robot.
Posee un lenguaje pedante, hiperformal o hipercorrecto, con un extenso vocabulario.
Inventa palabras o expresiones idiosincrásicas.
En ocasiones parece estar ausente (como en la luna), absorto en sus pensamientos.
Habla mucho.
Se interesa poco por lo que dicen los otros.
Le cuesta entender una conversación larga.
Cambia de tema cuando está confuso.

HABILIDADES DE COMPRENSIÓN:


A menudo no comprende la razón por la que se le riñe, se le critica o se le castiga.
Tiene una memoria excepcional para recordar datos, por ejemplo: fechas de cumpleaños, hechos y eventos.
Aprendió a leer solo o con escasa ayuda a una edad temprana.

Es original al enfocar un problema o al darle una solución.
Tiene un sentido del humor peculiar.
Le es difícil entender cómo debe portarse en una situación social determinada.
Presentan problemas de atención.

INTERESES ESPECÍFICOS:

Está fascinado por algún tema en particular y selecciona con avidez información o estadísticas sobre ese interés.
Por ejemplo, los números, vehículos, mapas, clasificaciones ligueras o calendarios.
Ocupa la mayor parte de su tiempo libre en pensar, hablar o escribir sobre su tema.
Suele hablar de los temas que son de su interés sin darse cuenta si el otro se aburre.
Repite compulsivamente ciertas acciones o pensamientos. Eso le da seguridad.
Le gusta la rutina. No tolera bien los cambios imprevistos (rechaza un salida inesperada).
Tiene rituales elaborados que deben ser cumplidos. Por ejemplo, alinear los juguetes antes de irse a la cama.

HABILIDADES DE MOVIMIENTO:

Poseen problemas de motricidad fina, se refleja en la escritura. (Nota de su servidor: Yo pensaba que esto era porque primero me hicieron escribir con letra cursiva o manuscrita en primaria y luego, al cambiarme de escuela, me “regresaron” a la letra de molde.)
Posee una pobre coordinación motriz.
No tiene destreza para atrapar una pelota. (Nota de su servidor: A la fecha sigo sin poder hacer esto.)

Le cuesta abrocharse los botones y cordones de los zapatos. (Nota de su servidor: Hasta la preparatoria aprendí finalmente a amarrarme los zapatos, pero me acostumbré tanto a no amarrarme y desamarrarme que, hasta la fecha, sigo dejando los zapatos amarrados y así me los quito y pongo.)
Dificultades en actividades de educación física.

OTRAS CARACTERÍSTICAS:

Miedo, angustia o malestar debido a sonidos ordinarios, como aparatos eléctricos. (Nota de su servidor: En otros escritos sobre los síntomas de Asperger, esto se describe como una hipersensibilidad en uno o más de los sentidos, yo tengo el oído muy sensible y por eso el ruido más minúsculo puede no dejarme dormir o despertarme si ya estoy dormido.)

Llevar determinadas prendas de ropa.

Lugares ruidosos y concurridos.

Una falta de sensibilidad a niveles bajos de dolor.

Muecas, espasmos o tics faciales extraños.

Y el colmo fue esto:

…todo lo que está relacionado con lo digital, lo técnico, en definitiva, lo concreto, suele despertar el interés de los chicos con Asperger. “En las personas con Asperger – y también en otros tipos de autismo – la forma de procesar la información está centrada en los detalles, mientras que pierden mucha información general. Esto es justo lo contrario que en las personas ‘neurotípicas’, que basamos la comprensión en una visión general de las cosas. Las personas con autismo atomizan la realidad y prestan más atención a los detalles. Quizás por eso tienen dificultades para el pensamiento global y abstracto, pero son muy útiles para percibir lo singular”, explica Peral.

Los chicos y chicas con Asperger que pueda haber en Silicon Valley son sin duda trabajadores muy interesantes porque a su atracción por el detalle se suma lo que se llama ‘interés restringido’, que dirigen hacia un campo de conocimiento concreto y que muchas veces está enfocado hacia la tecnología. Cuando un Asperger trabaja en su campo de interés no se cansa, su concentración es absoluta, de ahí que puedan ser trabajadores inusualmente valiosos.

Y finalmente eso explica porque soy programador, pero por alguna razón no me gustan las matemáticas.

Estuve consultando la página de la Asociación de Asperger en México donde claramente indican que esta enfermedad no fue muy común en México hasta hace poco, por lo que explica porque mi pediatra nunca le hizo la observación a mi mamá de que podría tener este síndrome y sólo se limitó a decir que era hiperactivo, y aunque todavía no estoy diagnosticado (mi cita para el diagnóstico inicial es apenas este lunes 24 de agosto), estoy seguro de que padezco de este trastorno.

Pues bien, debo admitir que el saber lo anterior me dio cierta calma. Es como si hubiera tenido una epifanía, como si finalmente llegara a ver la luz al final del túnel. ¿Será o no será? Cuando tenga el diagnóstico final, se los haré saber.

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