Archivos diarios: 25 julio 2011
La Familia
Hola a todos, tiene más de un mes que escribí algo y mi única excusa es que sólo hasta ahora encontré la motivación para hacerlo. El proyecto de mis anécdotas tecnológicas sigue en pié, pero lo estoy guardando para el próximo mes de septiembre, cuando cumpla mi 14* aniversario de utilizar Internet, así que no se desesperen ya que les aseguro que valdrá la pena.
La razón del título de este artículo es por una película que acabo de ver que en español la titularon “La Decisión Más Difícil” (en inglés se llama My Sister’s Keeper), y se trata de una joven que está enferma de cáncer y lo único que quiere es disfrutar los últimos momentos de vida que le quedan y morir en paz y liberarse de todas las cirugías, tratamientos, dolores y el mismo deterioro de su familia que tanto la lastiman, tanto física como emocionalmente, pero su madre no está dispuesta a hacerlo y ha llegado al extremo de obligar a su otra hija a someterse a incontables procedimientos para donar sangre, médula y hasta un riñón para la causa. Obviamente esta niña ha hecho hasta lo imposible para mantener viva a su cada vez más débil hermana, pero ¿en qué momento el peor de tus enemigos está en tu propia familia?
Hay que aceptar algo, no todos tenemos la familia perfecta. La mía debe ser de las más disfuncionales que pueda haber ya que padres divorciados y diferencias entre los padres y los hijos no deben formar familias muy felices o unidas que digamos. En el caso de la película, la relación entre todos los miembros de esa familia, como acertadamente lo mencionan, se veía bien en la superficie pero era evidente que se estaban formando grietas cada vez más grandes.
En el caso particular de mi hogar, si se le puede llamar así, mis hermanos tenían muchos problemas personales reflejo de la creciente inestabilidad en la relación entre mis padres y de su inminente divorcio, pero el que menos la libró fui yo. Creo que ya he hablado en ocasiones anteriores sobre el cómo mi vida escolar en esos tiempos fue un infierno, y el cómo repercutía en mis relaciones con mis compañeros de escuela y mi serio déficit de amigos que si no hubiera sido porque tuve una computadora que sustituyó esas carencias y un perro, nunca habría superado los más duros años de esa turbulenta época. Era increíble como los bytes significaron algo más para mí que cualquier intento por entablar una relación normal con otro ser humano y poca gente lo entiende. No saben lo difícil que es acercarse a las personas cuando les tienes miedo, cuando todo lo que haces, lo que dices y el cómo luces es motivo de burla y ridículo, pero he aprendido a no culpar a otros de eso porque simplemente no entendían mi situación, aunque ha sido un proceso extremadamente largo y doloroso.
La situación en la escuela y en casa eran muy difíciles. No tenía amigos y mi familia no me hacía la situación más tolerable. Mi hermana me cuidaba y estaré eternamente agradecido con ella por eso, pero increíblemente ese era el único apoyo con el que conté en mi infancia y fui separado de ella, y del resto de mis hermanos, cuando uno por uno se fueron yendo (o huyendo) de la casa para hacer sus vidas y tener un futuro relativamente normal. Un futuro en el que por lo menos ellos tratarían, a veces con éxito y a veces sin él, de no convertir sus respectivas familias en el pedazo de carne podrida en el que se había convertido la nuestra. Tratarían de evitar cometer los mismos errores y de ver a sus hijos como si hubiera sido lo peor que les hubiera pasado, porque considero que una pareja que arrastra problemas serios casi desde el inicio de su matrimonio y que aun así decide traer hijos a ese miserable mundo son una pareja de asesinos que acaban con los sueños y con las convicciones de aquellas generaciones que resulten de esa relación, aunque parezca increíble que se le pueda arruinar la vida a alguien que aun no existe, pero yo sé que así pasa.
Todos somos humanos, y todos cometemos errores. No somos perfectos, porque además eso es algo que no se puede definir. Lo que a una persona le parezca perfecto, a otra podría parecerle lo peor y es la historia de nunca acabar. Sin embargo, hay que entender que a pesar de que todos erramos, hay niveles. Reconozco que he cometido demasiados errores en mi vida, algunos de ellos muy graves, pero no se comparan con los que ha hecho mi familia durante generaciones. Mi abuela materna, que en paz descanse, cometió el grave error de dedicarse más a su trabajo y a sus amistades que a su propia hija. Sus hermanos también cometieron el desafortunado error de apreciar más las bondades del alcohol que las virtudes de su sobrina, y ese error lo repitió mi padre al encontrar más consuelo en el licor que en los brazos de su esposa. No conozco ni creo conocer nunca las circunstancias de esas actitudes, pero lo que si conozco, y bastante bien, son sus consecuencias. Mi madre padece de innumerables complejos que le impiden ser feliz y realizarse, pero sobre todo, le impiden vivir y dejar vivir en paz a los demás. ¿Cuándo se dará cuenta la gente de que el mal que hagan en su vida, por muy inofensivo que parezca, puede tener serias consecuencias en un futuro, por muy lejano que pudiera ser? Así como yo podría ser otro si mis padres hubieran continuado juntos, creo que mi madre podría ser otra si hubiera recibido la atención que tanto pedía a gritos cuando más lo necesitaba.
Precisamente con el afán de no ser como mi familia, y pensando que así probablemente ganaría la valoración y el respeto de mi madre, hace mucho tiempo decidí ser mejor. Decidí no ir a fiestas e ignorar las borracheras, porque además de pérdida de neuronas y de dinero sólo causan problemas como los que enfrentaban mis hermanos y mi padre. Decidí no fumar por la tos de perro de mi hermano. Decidí no enamorarme para no agregarle más problemas a una estabilidad sentimental de por sí ya muy frágil. Decidí quedarme en casa y terminar mis estudios para tener mejores oportunidades y regresarle algo a mis padres, y en especial a mi mamá, como agradecimiento a su esfuerzo y dedicación a pesar de todos los problemas que se presentaron durante todo ese trayecto… pero al final del día, es triste darse cuenta que tu esfuerzo y dedicación para darle gusto no sirvieron para nada. El ser un hijo modelo no tiene significado, sólo palabras vacías y gestos inverosímiles. Haber sacrificado toda tu juventud por demostrar que eres el mejor fue una estúpida pérdida de tiempo, ¿y para qué? para que se rían en tu cara. A veces me pregunto como otras madres pueden estar orgullosas de sus hijos criminales y asesinos y la mía no puede siquiera decir que valora lo que hago cuando todo lo que he hecho en mi vida ha sido por y para ella.
Me siento engañado, pero sobre todo me siento indignado por invertir tanto en algo completamente inútil. Vito Corleone, “El Padrino”, decía que un verdadero hombre debe pasar tiempo con su familia, pero creo que ningún hombre merece pasar por lo que yo he pasado en mi vida. Reconozco que hay gente en el mundo que la pasa peor que yo, pero al menos para mi es como si me hubieran clavado un cuchillo en la espalda y va a pasar mucho tiempo antes de que pueda recuperarme.