Archivos diarios: 22 mayo 2011

Antes y después del fin del mundo

Hola de nuevo. Pronto estará listo lo que anuncié en mi actualización pasada, así que no se desesperen. ;)   Sólo quería decirles que si están leyendo esto es porque han sobrevivido al “fin del mundo” y eso debe darles mucha alegría, ¿o no?

Si esto les suena raro, es porque han vivido bajo una piedra y no se dieron cuenta que un viejillo un poco “zafado” que vive en Estados Unidos predijo que el mundo se iba a acabar el 21 de mayo de 2011. Miles de familias comenzaron a vender todo, a renunciar a sus trabajos y a reunirse para una “última cena”; incluso un señor se atrevió a gastar los ahorros de su vida para publicar mensajes por toda la ciudad de Nueva York anunciando el fatídico evento en el que una serie de terremotos comenzarían a desatarse en el mundo a las 6 PM en las diferentes zonas horarias y que desencadenarían otros cataclismos que finalmente acabarían con la existencia de la Tierra en el mes de octubre próximo.

Pero, como se han dado cuenta, aquí seguimos vivitos y coleando. Al parecer, las personas que hicieron caso a este señor no tomaron en cuenta las ocasiones anteriores en las que ha fallado su predicción ni el método tan poco objetivo que utilizó para obtener la fecha del “Día del Juicio”. Lo único que sí pasó es que este señor sigue abultando su billetera (se calcula que su imperio de comunicaciones vale unos 80 millones de dólares aproximadamente, y recibe alrededor de 18 millones de dólares al año en donaciones) y seguramente ahorita anda en el paraíso… pero no porque vino una deidad y se lo llevó para salvarlo del Apocalipsis, sino porque seguramente está pasándola de lo mejor en una isla privada en algún lugar del mundo riéndose de todos los incautos que literalmente perdieron todo en esta estafa y para los que realmente la vida se ha convertido en el “fin de los tiempos”.

Pero en fin, el tema está en todos lados en este momento y no era precisamente el objetivo de mi mensaje del día de hoy, aunque es bueno para romper el hielo… jejeje Todo el asunto me recordó una película mexicana que ya tiene sus años, titulada “Elisa Antes del Fin del Mundo” en el que la protagonista del filme, una niña llamada Elisa, se ve orillada a tomar acciones ante el inminente fin del mundo, representado por la severa crisis económica por la que atraviesa su familia y que la han dejado confundida y aterrorizada. La rutina de Elisa de ser una niña normal que va a la escuela, come saludablemente en casa y ve la televisión por las tardes se ve severamente transformada al presenciar las frecuentes peleas de sus padres, la nostalgia por su amada televisión que eternamente va a estar “en reparación” según sus padres, las constantes visitas del cobrador del banco y el tener que contemplar el empezar a comer cucarachas porque “son las únicas que sobrevivirán el fin del mundo”. Todo esto desata una terrible secuencia de eventos que terminan con la muerte de la pequeña Elisa y de sus amigos, y no porque el mundo se haya terminado.

Debo admitir que la primera vez que vi la película, por allá en 1999, si me sacó de onda pero también me identifiqué con Elisa en parte. Cuando tenía 8 años, mis padres se divorciaron definitivamente luego de 21 años de matrimonio y 1 año de separación, y eso significó en cierta forma el fin del mundo para mi. ¿Cómo era posible que ya no viera a mis padres juntos? ¿Esa era la solución a los problemas que tenían que ocasionaban que se golpearan continuamente? Dicen que pocas personas recuerdan su infancia, pero yo la recuerdo como si hubiera ocurrido ayer. Los momentos en los que mis padres actuaban con violencia, se aventaban cosas y se decían palabras tan fuertes y tan hirientes que no esperas escuchar en una pareja que ha estado unida por tantos años, permanecen íntegramente en mi memoria a pesar de intentar bloquearlos desde entonces.

En 1992 no era tan común como ahora que las parejas se divorciaran, y mucho menos que lo hicieran teniendo hijos tan pequeños. Admito que no fui el niño mejor portado aunque si era un excelente estudiante, pero mi conducta empeoró a raíz de los problemas emocionales que tuve y del estigma que se adquiere en la sociedad cuando tus padres se divorcian. ¿Fue por mi culpa? Constantemente mis padres me decían que yo no era el culpable, e incluso hasta me dieron un libro para niños (creo que era la primera edición, por eso de que no era tan común todavía) en el que se trataba el tema, pero yo no lo creía, y menos cuando en la escuela constantemente me reprochaban que yo había sido el causante de esa separación. A la fecha sigo teniendo mis dudas, sobre todo por la actitud que tiene mi madre hacia mi, y eso me hace preguntarme si pude haber sido otra persona de lo que soy actualmente si mis padres hubieran permanecido juntos. ¿Tendría miedo a las relaciones? Probablemente no. ¿Sería una persona más sociable? Tal vez. ¿La gente me consideraría una persona normal? Seguramente.

No puedo dejar de pensar que, a diferencia de Elisa, mi rutina no ha cambiado mucho desde esos días. Tengo casi los mismos gustos y prácticamente hago las mismas cosas. Ya no voy a la escuela pero voy al trabajo, como reloj, todos los días a la misma hora y haciendo lo mismo. Ya no juego con juguetes (aunque los sigo coleccionando de vez en cuando) pero juego con computadoras y consolas de videojuegos. Sigo encerrado en mi mundo perfecto e ignoro gran parte de lo que ocurre fuera de él, no por mala onda sino por miedo a que me hieran y me hagan sentirme peor.

No como cucarachas pero la gente casi siempre reacciona hacia mi como si lo hiciera, como si fuera un bicho raro porque no me gusta ir a fiestas, no me gusta tomar ni fumar (lo intenté pero no me gustó), no digo groserías y regularmente me gusta mantenerme al margen de las cosas para no meterme en problemas. Me gusta más estar en mi casa que en los antros y mantengo la mayoría de las necesidades de la misma. Soy el hijo modelo que muchos padres (menos los míos, aparentemente) quisieran tener pero el amigo más aburrido que otras personas prefieren pretender que no existe, o al menos eso es lo que me dan a entender. Lo único que espero es que tengan en cuenta que mi amistad es para siempre, aunque no le den importancia.

¿Me arrepiento de lo que he hecho? Yo creo que nadie es infalible, y yo admito haber cometido errores que al menos para mi han sido astronómicos, pero no me arrepiento en lo absoluto. Las decisiones que he tomado en mi vida han sido producto de las circunstancias. A veces esas circunstancias han sido bobas y después me he dado cuenta de eso, pero obviamente ya no hay marcha para atrás y hay que aprender a vivir con las consecuencias. Probablemente lo que me sucede es consecuencia de alguna o de muchas cosas que he hecho en mi vida, pero como decía Frank Sinatra, al menos he hecho las cosas a mi manera y eso nadie me lo quita. ¿Podría ser mejor? Quién sabe…

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